EL ITINERARIO MORAL
DE LOS ESPOSOS
por Mauricio
Menéndez
(teacheroldcat@gmail.com)
El
matrimonio es uno de los compromisos ancestrales que se mantiene en el tiempo
para fundamentar la vida en pareja de un hombre y una mujer. El matrimonio los
convierte en esposos, comúnmente llamados así; aunque, religiosamente, el
sacerdote los declara marido y mujer.
En este sentido, ¿qué significa el
término “esposos”? Según la Real Academia Española, esposo proviene del latín sponsus y
significa persona casada, persona que ha celebrado esponsales. Este
significado hace referencia a casamiento
que se define como: acción y efecto de casar
(contraer matrimonio), ceremonia nupcial, contrato por el que
un hombre y una mujer se comprometen a vivir en matrimonio. En el
ambiente popular salvadoreño se menciona comúnmente como haber encontrado su otra mitad, sentar cabeza.
Muchas personas
entienden el matrimonio como una pérdida de la libertad. Nada más alejado de la
verdad. Para comenzar el decidir contraer matrimonio debe ser una decisión
libre con plena conciencia y voluntad. En el sentido correcto de la interpretación, los esposos son un hombre
y una mujer que se esposan para toda
la vida; es decir permanecen unidos mediante un vínculo de amor, de entrega y
de cercanía a través del tiempo. No es una pérdida de libertad sino simplemente
una modificación en el estilo de vida de ambos cónyuges, lo que implica nuevas
actividades, nuevos compromisos y muchas más responsabilidades.
Obviamente, el
decidir ser esposo o esposa es una decisión racional que se debe tomar con
suficiente inteligencia y en la edad adecuada, ya que el matrimonio exige una
preparación espiritual, intelectual, emocional y económica. Esto implica que
existe todo un proceso previo antes de tomar tan trascendental decisión; aquí
se presentan algunas etapas relevantes:
a) Conocimiento
mutuo: se cruzan los caminos de la vida de
dos personas y comienza una amistad pero con una atracción física,
emocional y espiritual especial. Popularmente se usan frases como me flechó, amor a primera vista.
b) Noviazgo: es un
primer compromiso entre un hombre y una mujer,
que implica el deseo de tener un conocimiento más profundo del otro, de
su familia y de su ambiente. Esto demuestra un interés más formal entre el
hombre y la mujer, aunque no necesariamente es un acuerdo matrimonial.
c) Compromiso matrimonial:
ambos tienen el suficiente conocimiento, uno del otro, y deciden ser esposos
para toda la vida en un futuro cercano. Por supuesto que este compromiso
incluye un análisis muy serio acerca de las condiciones físicas, espirituales y
materiales de los futuros cónyuges para garantizar en gran medida el éxito de
la futura familia.
d) Rituales
civiles, religiosos y culturales: la pareja organiza y ejecuta estas
actividades e involucra a familiares y amigos ya que es un acto de alegría y
felicidad que debe ser compartido. En nuestra cultura se hace un juramento de
amor entre la pareja, luego el matrimonio civil y, finalmente, el matrimonio
religioso.
e) Luna de miel:
los esposos dejan de ser dos y se convierten en uno solo. Se donan el uno al
otro: física, emocional y espiritualmente. Muchas personas la denominan como la
consumación total del amor y del matrimonio.
f) Vida en pareja:
se inicia prácticamente una nueva vida, una nueva familia, en la cual la pareja
define su futuro y como consecuencia lógica y ética del inicio de la vida
sexual se da la procreación y vienen los hijos para que la familia sea completa.
La calidad de las etapas anteriores es muy importante para el éxito de esta
nueva vida.
En todo este
proceso se fundamenta y formaliza el amor como elemento básico de la relación
entre la pareja, ya que se necesitan, se
complementan, quieren compartir su vida
juntos, y en conclusión, se aman. Pero debe ser, un amor racional que les
permita a ambos tomar una decisión objetiva, y no una decisión sentimental
que puede serefímera y tener
consecuencias negativas para ambos, e inclusive para los hijos¸ si es que los
hay, la familia y sus amigos. Esto se describe con la oración: el amor es ciego, aunque no debe serlo,
y es que algunas veces las parejas toman
su decisión más con el corazón que con la razón.
Al analizar el
proceso anterior se puede visualizar ya más concretamente el itinerario de los
esposos o sea el camino ético de la vida en pareja. Un proceso ordenado y
racional cuyo objetivo es cumplir con la misión natural y teológica de todo ser
humano: buscar la felicidad terrenal y celestial. Quiere decir que de la
calidad con que se haya desarrollado este proceso y del camino moral que los
esposos tomen como práctica diaria, dependerá en gran medida el éxito del
matrimonio, de la familia, e inclusive de la sociedad, ya que,
sociológicamente, la familia es la base de la sociedad. Esto quiere decir que las
deficiencias en este proceso inciden grandemente en el origen de los problemas
sociales que se viven actualmente, tales como la violencia intrafamiliar y la
desintegración familiar.
Después de haber
ubicado en contexto el hecho de ser esposos, es necesario definir a que se
refiere el itinerario moral o el camino moral que deben recorrer los esposos el
resto de su vida. Partamos de que la ética es la ciencia que estudia la moral
de los actos humanos y que la moral es definir si un acto humano es bueno o es
malo. Así, popularmente se dice que una persona moral es la que hace el bien y
una persona inmoral es la que hace el mal. Entonces se puede deducir que el
camino moral de los esposos consiste en establecer aquellos principios que les
orienten a pensar y decidir los actos humanos buenos que como pareja deben
ejecutar en su vida.
A continuación se
presentarán algunos lineamientos que deben seguir los esposos para orientar la
ejecución de sus actos humanos buenos, recordando que los principios morales
son universales y no se deben manipular según la conveniencia de uno de los
cónyuges o de ambos; por lo que cada pareja los aplicará siempre buscando el
bien común para la familia; de lo contrario, se estaría practicando un
relativismo moral. No se pretende que haya igualdad entre los esposos pero sí
equidad y compatibilidad, pensando siempre que el amor es la fuente de la vida
en pareja y por lo tanto de su camino moral.
Primeramente, los
esposos deben mantener una total aceptación mutua. La vida en pareja es para toda
la vida; por lo tanto, se deben conocer claramente las cualidades físicas,
psicológicas, morales, intelectuales y sociales de la persona con quien se está
compartiendo la vida.Sabiendo que
ninguna persona es perfecta, esta aceptación incluye el compromiso de ayudarse
mutuamente a lograr la autorrealización y la felicidad. Además, este compromiso implica tener una visión
futurista ya que esta aceptación debe permanecer en el tiempo: en salud y enfermedad, en riqueza y en
pobreza. El desarrollo personal no debe estancarse con el matrimonio sino
que al contrario la solidaridad de los cónyuges debe contribuir al logro de los
objetivos personales, de pareja y familiares.
Después de la
aceptación viene la permanente donación
total entre ambos. Total porque incluye lo físico, lo espiritual, lo emocional,
lo económico o sea compartir su ser y
sus posesiones con el otro; permanente porque es para toda la vida. La donación
requiere una práctica real de los valores morales, especialmente algunos muy
relevantes como la fidelidad, la sinceridad, la confianza, la honestidad y
otros más. Algunas personas cometen el
error de practicar la donación relativa. Algunos
ejemplos de esta donación relativa son los siguientes: son esposos en el hogar
pero fuera de él, son solteros; una infidelidad de vez en cuando es normal o
como se dice popularmente echar una
canita al aire; cada quien maneja sus posesiones por si se divorcian. Este
tipo de donación relativa genera desconfianza, incertidumbre, violencia y otros
problemas que desestabilizan la relación de la pareja.
Un elemento que
complementa los anteriores es el respeto a la libertad de la pareja. Esto puede
sonar paradójico: ¿cómo es que nos donamos pero seguimos siendo libres? A pesar
que hay una donación, el cual debe ser una acto humano con plena conciencia y
voluntad, no implica que el uno se convierte en posesión del otro y viceversa.
La persona mantiene su libertad inherente desde su concepción como ser humano,
pero siempre respetando el cumplimiento de los compromisos que exige la vida
matrimonial. Existen tendencias machistas y feministas que consideran a
la pareja como una posesión, como un esclavo, como un objeto del cual puede
disponer según su conveniencia, limitándole su desarrollo personal. Estas
concepciones no contribuyen al crecimiento y felicidad de la pareja sino que
generan violencia, resentimiento y estancamiento en algunas situaciones de la
vida conyugal.
Lo anterior tiene
mucha relación con otro elemento importante: el respeto a los espacios vitales
de la pareja, como individuos. Si bien los cónyuges deciden compartir sus vidas e inclusive participar en
muchas actividades en pareja, cada uno de ellos tiene sus propias actividades
que desarrollar como individuo, por lo tanto son sus acciones individuales. Obviamente hay una renuncia de ambos a
ciertas actividades de la vida de solteros; se tienen compromisos formales en
la familia que implican destinar el tiempo y los recursos necesarios para cumplirlos.
El cónyuge como individuo tiene su vida personal. Lo relevante es saber cómo
combinar la vida en pareja y la vida individual. Se debe tener la suficiente
confianza para aceptar que la pareja participe en actividades propias de su
individualidad, e inclusive, de su género.
La independencia
de la pareja con respecto a las familias de donde provienen es un elemento muy
importante para lograr la felicidad. Los
casados, casa quieren es una forma de describir este elemento. Cuando dos
personas deciden formar una familia a través del matrimonio e iniciar su vida
en pareja, deben tener una preparación integral, aunque no necesariamente
total. Esta preparación se debe tener en los ámbitos moral, emocional, físico,
intelectual, económico, laboral y otros tantos. Entre más preparación integral
tenga la pareja, mayor será su nivel de independencia con respecto a sus
familias y amigos.
Las personas que
deciden vivir en pareja sin tener la preparación adecuada, se enfrentan a
problemas como los siguientes: viven con sus padres y éstos se sienten con la
autoridad de dirigir sus vidas porque viven bajo su techo; la falta de dinero
les hace estancar su desarrollo material; su desarrollo intelectual se limita
ya que no hay tiempo ni dinero suficientes para continuar su preparación
académica; si es solamente una atracción física, encuentran otra persona más
atractiva y terminan en separación; se encuentran muchos niños criando niños ya que inician su vida en
pareja a temprana edad. Son tantos los problemas que se pueden evitar mediante una sólida preparación
integral previa al matrimonio. La vida en pareja es para adultos preparados que
tomen decisiones responsables para toda la vida.
Otro elemento
vital del camino moral que debe recorrer la pareja es la toma de decisiones compartidas
en la vida familiar. Para lograr esto, es necesario ser independientes en todos
los aspectos de la vida. Quiere decir que si bien cada individuo tiene su
espacio vital en el cual puede tomar sus propias decisiones como individuo, las
decisiones familiares deben ser tomadas por ambos. Usualmente estas decisiones
son muy trascendentales porque pueden incidir positiva o negativamente en el
futuro de los miembros de la familia. Algunas decisiones importantes que debe
tomar la pareja son el espaciamiento de los hijos, la distribución del
presupuesto familiar, la educación formal que recibirán sus hijos, la zona
residencial donde vivirán, la organización de las tareas hogareñas y otras
tantas. La comunicación estrecha entre la pareja y el evitar
Una práctica vital
en este proceso es la constante preparación moral que deben tener los esposos
para crecer juntos y orientar a sus
hijos en las decisiones que deben tomar en su vida. Esta preparación tiene
mucha incidencia en la capacidad de ser esposos y de ser padres. Además les
permite manejar altos niveles de comprensión, tolerancia y confianza entre
ellos, lo cual genera relaciones maritales estables. La falta de conocimientos y experiencias de
los esposos es una causa muy común que provoca que su relación sea muy
conflictiva y, con el tiempo, puede desencadenar en una separación,
provocando la desintegración familiar.
Adicionalmente, la crianza de los hijos es una responsabilidad muy
importante y su logro depende en gran medida de las capacidades que hayan
desarrollado los padres a través de su vida. Usualmente, padres desorientados
crían hijos desorientados; como se dice
popularmente: nadie puede dar lo que no tiene.
La solución de los
conflictos en privado y de manera pacífica y racional es un proceso importante
en el itinerario moral de la vida de los esposos. La pareja debe utilizar su
racionalidad para resolver los problemas
que surjan entre ellos o con los hijos u otros miembros de la familia; la parte
instintiva debe ser controlada para mantener la calma y así evitar la
violencia. Desarrollar la racionalidad
en la pareja implica un alto grado de aceptación entre ellos y un buen nivel de comunicación.
El amor debe
prevalecer sobre cualquier otro sentimiento negativo que pueda entorpecer el
proceso de diálogo abierto y sincero entre los miembros de la pareja cuando se está solucionando algún problema.
No se debe involucrar a los hijos en problemas que sólo competen a los padres,
a menos que los hijos sean parte del problema. La pareja debe conversar en
privado para evitar que los demás conozcan o se involucren en el problema;
algunas veces los hijos se dan cuenta de la problemática de los padres y
comienzan a compartir el problema padeciendo tristeza, enojo, estrés y otros
estados no muy positivos; esto les afecta en su vida personal, estudiantil y
social.
Con la muerte
física de uno de los cónyuges o los dos simultáneamente termina la vida en
pareja. Usualmente si la muerte es simultánea se debe casi siempre a accidentes
o a desastres naturales. Por eso es una obligación moral de la pareja tener su
vida legalmente ordenada para evitar cargarle problemas a otras personas, por
ejemplo: servicios funerales previamente adquiridos, testamento para distribuir
sus posesiones, si es que las tiene, donación o no de los órganos de su cuerpo
y tantas otras decisiones que se deben tomar en vida. La muerte es un momento
natural para el cual se debe estar preparado.
El caso
más común es que uno de los dos cónyuges muera. El matrimonio es hasta que la muerte los separe ya que lo que Dios unió que no lo separe el hombre.
Por eso, parte del camino moral que los esposos deben recorrer es la aceptación
de la pérdida física del cónyuge. Cuando ambos cónyuges se han donado uno al
otro, se han amado, han disfrutado juntos, han sido felices, el proceso de
aceptación de la pérdida del cónyuge debería ser menos doloroso; esto depende
mucho de los factores antes mencionados y de la formación moral y cristiana de
los esposos.
La
formación cristiana le ayuda al cónyuge a superar la pérdida de su pareja ya
que, en primera instancia, se tiene claro que el alma espiritual sigue viviendo
y que simplemente sigue su vida en otra dimensión. Solamente ha habido una
muerte física y no espiritual. Esta realidad cristiana reconforta al cónyuge y
le ayuda a superar la pérdida. Además,
la asistencia religiosa y psicológica, y la solidaridad familiar siempre es
necesaria en este proceso. Al final la persona debe seguir con su vida siempre
con los lineamientos que dicta la moral.
El
camino moral que debe seguir la pareja en el transcurso de su vida es mucho más
amplio que lo planteado en este artículo, pero el objetivo es hacer una
descripción del proceso básico moral para que las parejas se motiven a continuar
su formación integral, lo cual les
permitirá vivir una relación conyugal sana, feliz, durable y completa. Al final
queda la satisfacción de haber cumplido la misión cristiana y moral de vivir en
pareja.