lunes, 22 de junio de 2015

Guía para los Cónyuges

EL ITINERARIO MORAL DE LOS ESPOSOS
por Mauricio Menéndez
(teacheroldcat@gmail.com)
El matrimonio es uno de los compromisos ancestrales que se mantiene en el tiempo para fundamentar la vida en pareja de un hombre y una mujer. El matrimonio los convierte en esposos, comúnmente llamados así; aunque, religiosamente, el sacerdote los declara marido y mujer.  En este sentido, ¿qué significa el término “esposos”? Según la Real Academia Española, esposo proviene del latín sponsus y significa persona casada, persona que ha celebrado esponsales. Este significado hace referencia a casamiento que se define como: acción y efecto de casar (contraer matrimonio), ceremonia nupcial, contrato por el que un hombre y una mujer se comprometen a vivir en matrimonio. En el ambiente popular salvadoreño se menciona comúnmente como haber encontrado su otra mitad, sentar cabeza.

Muchas personas entienden el matrimonio como una pérdida de la libertad. Nada más alejado de la verdad. Para comenzar el decidir contraer matrimonio debe ser una decisión libre con plena conciencia y voluntad. En el sentido correcto  de la interpretación, los esposos son un hombre y una mujer que se esposan para toda la vida; es decir permanecen unidos mediante un vínculo de amor, de entrega y de cercanía a través del tiempo. No es una pérdida de libertad sino simplemente una modificación en el estilo de vida de ambos cónyuges, lo que implica nuevas actividades, nuevos compromisos y muchas más responsabilidades.

Obviamente, el decidir ser esposo o esposa es una decisión racional que se debe tomar con suficiente inteligencia y en la edad adecuada, ya que el matrimonio exige una preparación espiritual, intelectual, emocional y económica. Esto implica que existe todo un proceso previo antes de tomar tan trascendental decisión; aquí se presentan algunas etapas relevantes:
a) Conocimiento mutuo: se cruzan los caminos de la vida de  dos personas y comienza una amistad pero con una atracción física, emocional y espiritual especial. Popularmente se usan frases como me flechó, amor a primera vista.

b) Noviazgo: es un primer compromiso entre un hombre y una mujer,  que implica el deseo de tener un conocimiento más profundo del otro, de su familia y de su ambiente. Esto demuestra un interés más formal entre el hombre y la mujer, aunque no necesariamente es un acuerdo matrimonial.

c) Compromiso matrimonial: ambos tienen el suficiente conocimiento, uno del otro, y deciden ser esposos para toda la vida en un futuro cercano. Por supuesto que este compromiso incluye un análisis muy serio acerca de las condiciones físicas, espirituales y materiales de los futuros cónyuges para garantizar en gran medida el éxito de la futura familia.

d) Rituales civiles, religiosos y culturales: la pareja organiza y ejecuta estas actividades e involucra a familiares y amigos ya que es un acto de alegría y felicidad que debe ser compartido. En nuestra cultura se hace un juramento de amor entre la pareja, luego el matrimonio civil y, finalmente, el matrimonio religioso.

e) Luna de miel: los esposos dejan de ser dos y se convierten en uno solo. Se donan el uno al otro: física, emocional y espiritualmente. Muchas personas la denominan como la consumación total del amor y del matrimonio.

f) Vida en pareja: se inicia prácticamente una nueva vida, una nueva familia, en la cual la pareja define su futuro y como consecuencia lógica y ética del inicio de la vida sexual se da la procreación y vienen los hijos para que la familia sea completa. La calidad de las etapas anteriores es muy importante para el éxito de esta nueva vida.
En todo este proceso se fundamenta y formaliza el amor como elemento básico de la relación entre la pareja, ya que se necesitan,  se complementan,  quieren compartir su vida juntos, y en conclusión, se aman. Pero debe ser, un amor racional que les permita a ambos tomar una decisión objetiva, y no una decisión sentimental que  puede serefímera y tener consecuencias negativas para ambos, e inclusive para los hijos¸ si es que los hay, la familia y sus amigos. Esto se describe con la oración: el amor es ciego, aunque no debe serlo, y es  que algunas veces las parejas toman su decisión más con el corazón que con la razón.

Al analizar el proceso anterior se puede visualizar ya más concretamente el itinerario de los esposos o sea el camino ético de la vida en pareja. Un proceso ordenado y racional cuyo objetivo es cumplir con la misión natural y teológica de todo ser humano: buscar la felicidad terrenal y celestial. Quiere decir que de la calidad con que se haya desarrollado este proceso y del camino moral que los esposos tomen como práctica diaria, dependerá en gran medida el éxito del matrimonio, de la familia, e inclusive de la sociedad, ya que, sociológicamente, la familia es la base de la sociedad. Esto quiere decir que las deficiencias en este proceso inciden grandemente en el origen de los problemas sociales que se viven actualmente, tales como la violencia intrafamiliar y la desintegración familiar.

Después de haber ubicado en contexto el hecho de ser esposos, es necesario definir a que se refiere el itinerario moral o el camino moral que deben recorrer los esposos el resto de su vida. Partamos de que la ética es la ciencia que estudia la moral de los actos humanos y que la moral es definir si un acto humano es bueno o es malo. Así, popularmente se dice que una persona moral es la que hace el bien y una persona inmoral es la que hace el mal. Entonces se puede deducir que el camino moral de los esposos consiste en establecer aquellos principios que les orienten a pensar y decidir los actos humanos buenos que como pareja deben ejecutar en su vida.

A continuación se presentarán algunos lineamientos que deben seguir los esposos para orientar la ejecución de sus actos humanos buenos, recordando que los principios morales son universales y no se deben manipular según la conveniencia de uno de los cónyuges o de ambos; por lo que cada pareja los aplicará siempre buscando el bien común para la familia; de lo contrario, se estaría practicando un relativismo moral. No se pretende que haya igualdad entre los esposos pero sí equidad y compatibilidad, pensando siempre que el amor es la fuente de la vida en pareja y por lo tanto de su camino moral.

Primeramente, los esposos deben mantener una total aceptación mutua. La vida en pareja es para toda la vida; por lo tanto, se deben conocer claramente las cualidades físicas, psicológicas, morales, intelectuales y sociales de la persona con quien se está compartiendo  la vida.Sabiendo que ninguna persona es perfecta, esta aceptación incluye el compromiso de ayudarse mutuamente a lograr la autorrealización y la felicidad. Además,  este compromiso implica tener una visión futurista ya que esta aceptación debe permanecer en el tiempo: en salud y enfermedad, en riqueza y en pobreza. El desarrollo personal no debe estancarse con el matrimonio sino que al contrario la solidaridad de los cónyuges debe contribuir al logro de los objetivos personales, de pareja y familiares.

Después de la aceptación viene la permanente  donación total entre ambos. Total porque incluye lo físico, lo espiritual, lo emocional, lo económico o sea  compartir su ser y sus posesiones con el otro; permanente porque es para toda la vida. La donación requiere una práctica real de los valores morales, especialmente algunos muy relevantes como la fidelidad, la sinceridad, la confianza, la honestidad y otros más.  Algunas personas cometen el error de practicar  la donación  relativa. Algunos ejemplos de esta donación relativa son los siguientes: son esposos en el hogar pero fuera de él, son solteros; una infidelidad de vez en cuando es normal o como se dice popularmente echar una canita al aire; cada quien maneja sus posesiones por si se divorcian. Este tipo de donación relativa genera desconfianza, incertidumbre, violencia y otros problemas que desestabilizan la relación de la pareja.

Un elemento que complementa los anteriores es el respeto a la libertad de la pareja. Esto puede sonar paradójico: ¿cómo es que nos donamos pero seguimos siendo libres? A pesar que hay una donación, el cual debe ser una acto humano con plena conciencia y voluntad, no implica que el uno se convierte en posesión del otro y viceversa. La persona mantiene su libertad inherente desde su concepción como ser humano, pero siempre respetando el cumplimiento de los compromisos que exige la vida matrimonial.  Existen tendencias machistas y feministas que consideran a la pareja como una posesión, como un esclavo, como un objeto del cual puede disponer según su conveniencia, limitándole su desarrollo personal. Estas concepciones no contribuyen al crecimiento y felicidad de la pareja sino que generan violencia, resentimiento y estancamiento en algunas situaciones de la vida conyugal.

Lo anterior tiene mucha relación con otro elemento importante: el respeto a los espacios vitales de la pareja, como individuos. Si bien los cónyuges deciden  compartir sus vidas e inclusive participar en muchas actividades en pareja, cada uno de ellos tiene sus propias actividades que desarrollar como individuo, por lo tanto son sus acciones individuales. Obviamente hay una renuncia de ambos a ciertas actividades de la vida de solteros; se tienen compromisos formales en la familia que implican destinar el tiempo y los recursos necesarios para cumplirlos. El cónyuge como individuo tiene su vida personal. Lo relevante es saber cómo combinar la vida en pareja y la vida individual. Se debe tener la suficiente confianza para aceptar que la pareja participe en actividades propias de su individualidad, e inclusive, de su género.

La independencia de la pareja con respecto a las familias de donde provienen es un elemento muy importante para lograr la felicidad. Los casados, casa quieren es una forma de describir este elemento. Cuando dos personas deciden formar una familia a través del matrimonio e iniciar su vida en pareja, deben tener una preparación integral, aunque no necesariamente total. Esta preparación se debe tener en los ámbitos moral, emocional, físico, intelectual, económico, laboral y otros tantos. Entre más preparación integral tenga la pareja, mayor será su nivel de independencia con respecto a sus familias y amigos.

Las personas que deciden vivir en pareja sin tener la preparación adecuada, se enfrentan a problemas como los siguientes: viven con sus padres y éstos se sienten con la autoridad de dirigir sus vidas porque viven bajo su techo; la falta de dinero les hace estancar su desarrollo material; su desarrollo intelectual se limita ya que no hay tiempo ni dinero suficientes para continuar su preparación académica; si es solamente una atracción física, encuentran otra persona más atractiva y terminan en separación; se encuentran muchos  niños criando niños ya que inician su vida en pareja a temprana edad. Son tantos los problemas que se  pueden evitar mediante una sólida preparación integral previa al matrimonio. La vida en pareja es para adultos preparados que tomen decisiones responsables para toda la vida.

Otro elemento vital del camino moral que debe recorrer la pareja es la toma de decisiones compartidas en la vida familiar. Para lograr esto, es necesario ser independientes en todos los aspectos de la vida. Quiere decir que si bien cada individuo tiene su espacio vital en el cual puede tomar sus propias decisiones como individuo, las decisiones familiares deben ser tomadas por ambos. Usualmente estas decisiones son muy trascendentales porque pueden incidir positiva o negativamente en el futuro de los miembros de la familia. Algunas decisiones importantes que debe tomar la pareja son el espaciamiento de los hijos, la distribución del presupuesto familiar, la educación formal que recibirán sus hijos, la zona residencial donde vivirán, la organización de las tareas hogareñas y otras tantas. La comunicación estrecha entre la pareja y el evitar

Una práctica vital en este proceso es la constante preparación moral que deben tener los esposos para crecer juntos y  orientar a sus hijos en las decisiones que deben tomar en su vida. Esta preparación tiene mucha incidencia en la capacidad de ser esposos y de ser padres. Además les permite manejar altos niveles de comprensión, tolerancia y confianza entre ellos, lo cual genera relaciones maritales estables.  La falta de conocimientos y experiencias de los esposos es una causa muy común que provoca que su relación  sea muy  conflictiva y, con el tiempo, puede desencadenar en una separación, provocando la desintegración familiar.  Adicionalmente, la crianza de los hijos es una responsabilidad muy importante y su logro depende en gran medida de las capacidades que hayan desarrollado los padres a través de su vida. Usualmente, padres desorientados crían hijos  desorientados; como se dice popularmente: nadie puede dar lo que no tiene.

La solución de los conflictos en privado y de manera pacífica y racional es un proceso importante en el itinerario moral de la vida de los esposos. La pareja debe utilizar su racionalidad  para resolver los problemas que surjan entre ellos o con los hijos u otros miembros de la familia; la parte instintiva debe ser controlada para mantener la calma y así evitar la violencia.  Desarrollar la racionalidad en la pareja implica un alto grado de aceptación entre ellos y  un buen nivel de comunicación.

El amor debe prevalecer sobre cualquier otro sentimiento negativo que pueda entorpecer el proceso de diálogo abierto y sincero entre los miembros de la pareja      cuando se está solucionando algún problema. No se debe involucrar a los hijos en problemas que sólo competen a los padres, a menos que los hijos sean parte del problema. La pareja debe conversar en privado para evitar que los demás conozcan o se involucren en el problema; algunas veces los hijos se dan cuenta de la problemática de los padres y comienzan a compartir el problema padeciendo tristeza, enojo, estrés y otros estados no muy positivos; esto les afecta en su vida personal, estudiantil y social.

Con la muerte física de uno de los cónyuges o los dos simultáneamente termina la vida en pareja. Usualmente si la muerte es simultánea se debe casi siempre a accidentes o a desastres naturales. Por eso es una obligación moral de la pareja tener su vida legalmente ordenada para evitar cargarle problemas a otras personas, por ejemplo: servicios funerales previamente adquiridos, testamento para distribuir sus posesiones, si es que las tiene, donación o no de los órganos de su cuerpo y tantas otras decisiones que se deben tomar en vida. La muerte es un momento natural para el cual se debe estar preparado.

El caso más común es que uno de los dos cónyuges muera. El matrimonio es hasta que la muerte los separe ya que lo que Dios unió que no lo separe el hombre. Por eso, parte del camino moral que los esposos deben recorrer es la aceptación de la pérdida física del cónyuge. Cuando ambos cónyuges se han donado uno al otro, se han amado, han disfrutado juntos, han sido felices, el proceso de aceptación de la pérdida del cónyuge debería ser menos doloroso; esto depende mucho de los factores antes mencionados y de la formación moral y cristiana de los esposos.

La formación cristiana le ayuda al cónyuge a superar la pérdida de su pareja ya que, en primera instancia, se tiene claro que el alma espiritual sigue viviendo y que simplemente sigue su vida en otra dimensión. Solamente ha habido una muerte física y no espiritual. Esta realidad cristiana reconforta al cónyuge y le ayuda a superar la pérdida.  Además, la asistencia religiosa y psicológica, y la solidaridad familiar siempre es necesaria en este proceso. Al final la persona debe seguir con su vida siempre con los lineamientos que dicta la moral.


El camino moral que debe seguir la pareja en el transcurso de su vida es mucho más amplio que lo planteado en este artículo, pero el objetivo es hacer una descripción del proceso básico moral para que las parejas se motiven a continuar su formación integral, lo cual  les permitirá vivir una relación conyugal sana, feliz, durable y completa. Al final queda la satisfacción de haber cumplido la misión cristiana y moral de vivir en pareja.

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